Personaje: Toques Finales (ejemplo)

Ahora hay que redondear el personaje y darle ese aliento vital. Lo primero es calcular la puntuación de Humanidad y Fuerza de Voluntad (antes de que se aumente cualquier Virtud con puntos gratuitos). La Humanidad inicial es 6 (Conciencia 2 más Autocontrol 4): no es una santa. Es algo mas monstruosa de lo que a Elena le gustaría (quiere interpretar la caída de Verónica, no empezar ya metida en el pozo…), así que decide que má tarde asignará aquí algunos puntos gratuitos. La Fuerza de Voluntad es igual al Coraje, de modo que la jugadora marca cuatro círculos en la hoja de personaje. Para terminar, tira un dado de 10 caras: “1”. Andrés pone una sonrisa burlona y ella le devuelve una mirada resignada (los vampiros gastan un punto de sangre cada noche, y Andrés es de esos Narradores que hacen gastar a los neonatos el punto la primera noche de su nueva existencia. Parece que Verónica comenzará con un hambriendo frenesí). Elena marca una caja en la sección correspondiente de la hoja de personaje.

Todo lo que resta es gastar los 15 puntos gratuitos, que pueden emplearse para aumentar los Rasgos del personaje. Elena gasta dos puntos para subir Humanidad a 7, haciendo a Verónica menos bestial (al menos de momento…). Con otros dos puntos sube Finanzas a 4. Sabiendo que la vampira necesitará una red de contactos en el mundo empresarial de Chicago, Elena gasta dos puntos en Contactos (viejos conocidos de la familia que admiran su ambición). Otros dos sirven para aumentar la Fuerza de Voluntad a 6 (es decidida, pero aún no se ha enfrentado a verdaderas pruebas). A Elena le gustaría comprar otra Disciplina con los últimos siete puntos, así que le pregunta a Andres si puede tener un amante Tremere que le haya enseñado los rudimentos de la Taumaturgia. El Narrador le responde que puede tener un amante Tremere si le apetece, pero que no le iba a enseñar los secretos de la magia sangrienta de su clan a Verónica en esta fase de sus no-vidas. La jugadora asiente y compra un círculo en Dominación con el beneplácito de Andrés (se trata de un poder más extendido que la Taumaturgia y no está tan celosamente guardado).

Como no se han gastado puntos en el Trasfondo Generación, se anota en el apartado correspondiente que Verónica pertenece a la decimotercera. Aunque su sangre no es tan potente como la de mucho Vástagos, ningún vampiro poderoso la verá como una amenaza (o como una cena).

Terminados todos los aspectos “mecánicos” del personaje, Elena decide dar más entidad a Verónica. Aunque los detalles pueden cambiar durante el preludio, de momento servirán para dar a Elena y a Andrés algo con lo que empezar a jugar.

Verónica creció rodeada por una elegante pobreza. Su rica familia estaba en su punto más bajo, por lo que decidió luchar con todas sus fuerzas por cambiar esta situación. En el proceso conoció a las personas equivocadas, una de los cuales se encaprichó con ella y la Abrazó. Aunque tiene muchos contactos, no ha acumulado la influencia suficiente sobre ellos como para llegar al nivel de los Antiguos supervivientes de Chicago. Su ambición basta para conseguir beneficios, pero parece que sus intentos por recuperar la grolia familiar se ven impedidos por fuerzas misteriosas. No poder descubrir al responsable es una constante fuente de frustración para Verónica, que se pregunta si quizá su sire o alguno de sus amigos está detrás de todo.

Tiene su refugio en el garaje reconvertido de la casa familiar. Sus padres, ya muy ancianos, nunca abandonan la casa y desconocen la naturaleza vampírica y las idas y venidas nocturnas de su hija. Su fiel chófer, Marcus, es un excelente conductor que maneja la pistola y el gato con igual precisión. El dinero de Verónica está invertido en su mayor parte en la casa y en los negocios, pero si liquidara sus activos dispondría de una considerable fortuna. Aunque nunca le falta suelto…

El vestuario de la Toreador es elegante y siempre atrae todas las miradas. Guarda un revolver de cañón corto en el bolso, pero nunca ha tenido necesidad de utilizarlo. Tiene un coche alemán al que mantiene en un estado impecable, así como un pequeño convertible para cuando no necesita a Marcus de escolta.

Sus asuntos nocturnos giran alrededor de la restauración de la posición y la influencia de la familia. Si esto no feura posible, le gustaría elevarse a una posición influyente desde la que construir un nuevo legado sobre los cimientos del Antiguo. En estos objetivos ha hecho numerosos compañeros entre los mortales y los vampiros de Chicago, y planea cultivar dichas relaciones para poder conseguir sus fines (lo que deja la puerta abierta para comprar más Aliados y Contactos en el futuro…). Aunque es autosuficiente y emocionalmente fuerte, Verónica comprende que en estos tumultuosos tiempos la compañía es necesaria, por lo que busca a otros vampiros con los que formar una cuadrilla de mutua protección. Elena deja en manos de Andrés la descripción de su sire, totalmente ajeno a los extraños intereses fiduciarios (y tan poco Toreador) de su chiquilla.

Y ya está. Elena podría elegir especialidades para los Rasgos con puntuación 4 (Apariencia y Finanzas), pero prefiere esperar a ver qué sale del preludio. Verónica está lista para enfrentarse a lo que el Mundo de Tinieblas quiera lanzarle.

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