Concepto: Tradición

Todo vampiro que resida en una ciudad gobernada por un príncipe debe aceptar ciertas responsabilidades a cambio de los privilegios de la seguridad y la estabilidad. Esta estabilidad sólo se mantiene cuando los Vástagos se comportan de una forma concreta, dictada por unas reglas casi universales. Éstas se conocen por el gentil nombre de las Seis Tradiciones, aunque no son precisamente amables sugerencias. Para los vampiros de la Camarilla y los príncipes que las siguen, son la ley. Un Vástago puede tener la seguridad de que allí donde viaje las Tradiciones tendrán fuerza. Quizá sean interpretadas de otra forma, pero no faltarán. Es mediante la imposición de estas leyes, y a través de las leyes mismas, como los príncipes reciben gran parte de su poder. Obviamente, los príncipes están entre los más celosos guardianes de las Tradiciones.

Las Seis Tradiciones que forman las leyes de la sociedad vampírica han ido pasando supuestamente desde las guerras que acabaron con la Segunda Generación. Es raro que se pongan por escrito, pero nunca han sido olvidadas y todos los vampiros (incluso los que se burlan de ellas) las conocen de un modo u otro. Sus términos específicos pueden variar, pero la intencionalidad es siempre la misma.

Es típico en la Camarilla que un sire recite las Tradiciones a su chiquillo antes de que éste sea reconocido como neonato. Algunos príncipes celebran grandes espectáculos para honrar la transición de novato a neonato, mientras que otros ni siquiera se molestan en presenciar el acto, confiando la ejecución al sire. Casi todos los chiquillos aprenden las Tradiciones mucho antes de este recitado, pero el acto reviste un gran simbolismo y gravedad en los asuntos de esta secta. Los más tenaces partidarios de la Camarilla y las Tradiciones mantienen que un nuevo Vástago no se convierte en un verdadero vampiro hasta que su sire le revela estas leyes. Obviamente son un asunto muy serio, y el sire es el responsable de las acciones de su chiquillo hasta que le repite este código.

Algunos vampiros creen que fue el mismo Caín quien creó las Tradiciones al Abrazar a sus chiquillos, y que lo que siguen los vampiros modernos son las órdenes de su progenitor a sus descendientes. Otros, en cambio, apinan que los Antediluvianos las desarrollaron para mantener controlados a sus chiquillos, o que eran simplemente un conjunto de ideas de sentido común mantenidas a lo largo de los milenios porque funcionaban. La Tradición de la Mascarada, por ejemplo, se cree que existe desde las noches de la Primera Ciudad, aunque cambió en respuesta de la Inquisición.

Varios jóvenes vampiros, hijos del mundo moderno, ven las Tradiciones como una mera y vieja herramienta de los Antiguos para mantener su control sobre la sociedad de la Estirpe. Los tiempos que provocaron la necesidad de la Mascarada han pasado hace mucho. Caín, la Gehena, los Antediluvianos… todo son mitos con tanta sustancia como el Diluvio o la Torre de Babel, con la intención de controlar a las jóvenes generaciones. Es el momento de olvidar las Tradiciones y vivir en la época moderna. Los vampiros del Sabbat se adhieren rabiosamente a este razonamiento, y su burla de las Tradiciones es una de las principales motivaciones tras sus constantes ataques contra las viejas estructuras de poder.

Muchos Antiguos ven a los jóvenes como adolescentes temperamentales que creen saberlo todo pero que carecen de la experiencia de la edad. Como muchos rebeldes son Anarquistas y neonatos, en su mayor parte sin poder y sin voz en la sociedad vampírica, no sorprende que sean tan salvajes. Muchos creen que los temerarios novatos que piden la anulación de las Tradiciones pueden conseguir lo que quieren si alteran la sociedad mortal. La selección natural se hace cargo de algunos de ellos, pero esa selección ha sido “asistida” ocasionalmente por algún príncipe exasperado con un joven vampiro particularmente recalcitrante.

Aquí tienes el enunciado más común de las Tradiciones. Ten en cuenta que es la versión usada por los Antiguos y en las ocasiones más formales. Las palabras pueden cambiar de acuerdo con el clan, la edad del vampiro o las circunstancias. Durante la presentación del chiquillo ante el príncipe se le puede pedir que recite las Tradiciones como prueba de que su sire se las ha enseñado.

La Primera Tradicion: La Mascarada.

No revelarás tu verdadera naturaleza a los que no sean de la Sangre. De hacerlo así renunciarías a tus derechos de Sangre.

La Segunda Tradición: El Dominio.

Tu dominio es tu propia responsabilidad. Todos los demás te deben respeto mientras se encuentren en él. Nadie puede desafiar tu palabra en tu dominio.

La Tercera Tradición: La Progenie.

Sólo Abrazarás a otro con el permiso de tu Antiguo. Si creas a otro sin permiso, tanto tú como tu Progenie seréis ejecutados.

La Cuarta Tradición: La Responsabilidad.

Aquéllos a los que creas son tus propios chiquillos. Hasta que liberes a tu progenie, estarán a tus órdenes en todo y sus pecados serán tu carga.

La Quinta Tradición: La Hospitalidad.

Honra el dominio ajeno. Cuando llegues a una ciudad extraña deberás presentarte ante quien la gobierne. Sin su aceptación, no eres nada.

La Sexta Tradición: La Eliminación.

Tienes prohibido destruir a otro de tu especie. El derecho de la inmolación corresponde sólo a tu Antiguo. Sólo los más Antiguos podrán declarar la Caza de Sangre.


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