Tradición: El Dominio

Antaño, los vampiros hacían valer sus derechos sobre áreas específicas para usarlas como cotos de caza o bases de poder, o por que querían cuidar de ellas. Esta Tradición se usó entonces para imponer la idea del “dominio”: un vampiro podía matar a otro que lo huviese violado. A lo largo de los siglos los cambios sociales lo hicieron inaceptable. Durante los últimos 200 años (más o menos) una región o ciudad gobernada por un príncipe pasaba a convertirse en su dominio, al menos en teoría. La verdad es que un grupo de vampiros mantiene el dominio, muchas veces por el peso de la costumbre (“Las cloacas han sido siempre el dominio de los Nosferatu” o “El banco ha sido gobernado por un Ventrue desde su fundación”). Por supuesto, en las noches modernas, con ciudades que albergan poblaciones vampíricas de 30, 50, incluso 100 y quizá más vampiros, hay que hacer concesiones. Por tanto, muchos cazan donde quieren en los cotos comunales de los bares, teatros y discotecas, conocidos colectivamente como “la Zona” en el argot vampírico.

Los Vástagos más jóvenes (y algunos de los viejos) intentan con frecuencia conservar pequeños territorios, protegiéndolos y usándolos como sus comederos privados. Algunos Anarquistas afirman que estos minifeudos son recompensas del príncipe a sus perros fieles. Es incorrecto: los Vástagos que mantienen sus pequeños cotos están violando la Segunda Tradición, y el príncipe no tiene por qué tolerarlo. No obstante, suele hacer caso omiso de estas infracciones en pro de la utilidad; hay preocupaciones más importantes que perseguir a todos los modestos aprendices de Anarquista que reclaman su propio feudo. Se puede asignar la custodia de ciertas áreas a aliados de confianza y otorgarles algunos privilegios por su tarea, pero a fin de cuentas el príncipe tiene el dominio sobre toda la ciudad. Esto le permite mantener el orden, pues puede, de acuerdo con la Segunda Tradición, castigar a los intrusos sin impunidad.

Para los vampiros solitarios o los grupos pequeños en busca de territorio, el dominio tiene un inmenso valor, aunque se trate de un yermo urbano. Pocos príncipes otorgan territorio, pero a veces toleran a los “okupas”, siempre que éstos le respalden y cumplan la ley. El inconveniente de ésta práctica es la posibilidad de conflictos territoriales entre bandas de Anarquistas y cuadrillas, que pueden extenderse al mundo mortal y amenazar la Mascadara. Algunos príncipes han llegado hasta el extremo de fomentar el conflicto, sin preocuparse por los peligros, para lanzar a los elementos más revoltosos unos contra otros y desviar su atención.

Cada Vástago puede, como mínimo, reclamar el dominio sobre su refugio, responsabilizándose de la actividad en la zona y sus alrededores. Algunos asumen un papel activo en su entorno para segurar su protección, mientras que otros se conforman con una habitación donde puedan resguardarse del sol, olvidándose de todo lo demás.

La cuestión de qué es exactamente el dominio se debate todas las noches. ¿Se refiere al territorio físico y sus consideraciones (como cazar y refugiarse), u otorga acceso e influencia sobre las esferas mortales que abarca? La mayoría de los príncipes argumenta que el dominio es estrictamente físico, pero se percatan sagazmente de que la influencia sobre los asuntos mortales viene dada por el territorio. Un vampiro que tenga su dominio en los muelles no podrá evitar verse envuelto en los asuntos mortales de embarques y sindicatos, aunque sólo sea para mantener seguro su refugio (después de todo, una huelga podría ser muy inoportuna, sobre todo si su puerta está al otro lado de los piquetes). Muy pocos vampiros reclaman dominios que abarcan a mortales a los que no puedan afectar de alguna forma, lo que puede ser a la vez una ayuda y un dolor de cabeza para los príncipes. No obstante, un príncipe se siente inclinado a intervenir cuando el poder que un vampiro particular recibe de su dominio amenaza con eclipsar el suyo propio.

A medida que avanzan las noches y las profecías de la Gehena impregnan la sociedad vampírica, más y más Vástagos fortifican sus dominios individuales, atrincherándose a pesar de las prohibiciones del príncipe. Sólo de esta forma, razonan estas paranoicas criaturas, tendrán oportunidad de sobrevivir a la Yihad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: